Sombrero…

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Ayer en Londres, en el teatro Sadler’s Wells el nuevo espectáculo de Decouflé, en el que las sombras son protagonistas.

Philippe Decouflé es otro multifacético bailarín y coreógrafo francés que ha fusionado la imagen, la danza, el teatro y en este caso el video para crear un espectáculo visualmente rico, dinámico y variado con una intención principal, como él mismo declara: “Mi trabajo no pretende dar un paso adelante en la danza contemporánea sino entretener a la gente”.Una manera bastante elaborada de entretener, por cierto, en la que Philippe hace uso del humor (a veces deliberadamente tonto), el mimo, y más que nada una astucia visual que no da tregua al espectador.

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Sombrero es un baile de sombras e imágenes espejo que se nutre de la proyección de video para invitarnos a un mundo etéreo, sencillo, donde vivir es una tarea tenue y hasta un poco superficial. O vista desde su opuesto, casi una experiencia circense, con una nueva profundidad, principalmente dotada por la música. El aporte musical de Sébastien Libolt y Cyrille Lehn es fundamental para darle alma a un espectáculo al que podría recriminársele la falta de corazón.

Tal vez la danza, por momentos, resulta el elemento menos contundente, el menos perfeccionado en pos de las imágenes proyectadas en manos de la tecnología y la lograda iluminación. La variedad de imágenes crea un kaleidoscopio mágico casi vertiginoso en el que nos perdemos a tal punto que el mundo fuera desaparece.

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Decouflé logra su objetivo y nos entretiene. A veces maravillados como en un circo, somos niños en sus manos estéticas para borrar de nuestras mentes y corazones que el mundo es un lugar inhóspito y que nosotros los humanos somos actores conflictivos en una danza mucho más oscura que sus sombras.

Sin embargo, Sombrero es un espectáculo imperdible. La denominaría una “instalación teatral” donde los actores son meros instrumentos de una maquinaria visual protagonista. Quien se encuentre cerca de un teatro con Sombrero, le aconsejo ponérselo. 
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Incluso en Inglaterra…

Otro evento interesante 

    
       Shazia Mirza                 Stella Duffy                  Marina Lewycka

Un panel de tres mujeres profesionales del humor se reunieron el día 4 de junio en el centro de las artes South Bank Centre frente al río Támesis, para diseccionar la aparición de la escritora humorística. 
Como era de esperar…y así lo comentaron las panelistas, la presencia masculina en el público apenas alcanzó un 2%. Felicitaciones a los presentes. 

Algunas de las preguntas:¿Lo que escribe la mujer es diferente de lo que escribe el hombre? ¿Existen bromas universales que funcionan para todos en todo el mundo?  

Según Stella Duffy, escritora de 10 novelas y cómica de micrófono opina que el mundo del humor sigue siendo de propiedad del hombre, especialmente en ése género (en Inglaterra llamado “Standup Comedy”).“Es la percepción que se tiene de la mujer en esos círculos. Te miran y te juzgan con lupa. Y se nos critica mucho porque trabajamos el humor de manera diferente. La mujer desarrolla la idea que va en crescendo poco a poco…y luego suelta el chiste. El hombre lo dice todo rápido y suelta el chiste de pronto”. 

Shazia Mirza, también cómica de micrófono de un humor cáustico y directo, tiene una experiencia similar. “Me tuve que volver masculina, casi un tipo en el escenario, para tener éxito ante el público. El hombre tiene “permiso” para ser gracioso. La mujer, no. Si una mujer sale sola al escenario y se para frente a un micrófono, se espera el doble de ella. Y se espera que su comicidad sea como la del hombre, de acuerdo a sus reglas. Hay dos hechos en el mundo del humor: Uno es que los hombres se sienten amenazados por las mujeres masculinas. El otro es que no creen que una mujer femenina tenga gracia. ¡O sea no tenemos por dónde ganar!” Es interesante, en cambio, que un cómico de micrófono como Alan Carr tenga principalmente un público femenino de mujeres maduras. “Creo que se sienten menos amenazadas por ser Alan tan amanerado”. 

La escritora Marina Lewycka, la primera mujer ganadora del premio de comedia Bollinger Everyman Wodehouse (2005) es muy clara y precisa: “Los hombres leen a los hombres. Las mujeres leemos a los dos. El concepto general es: Los hombres escriben literatura, las mujeres escribimos basura comercial. 

Otra diferencia que marca Shazia: “Si el público no se ríe, la mujer humorista se ofende. A los hombres humoristas no les importa o no se dan cuenta de que no son graciosos. Un colega, luego de una noche de muy pocas risas, me dijo después: “Qué bueno. Sí. Fue bastante bien, ¿no?”. Ni se dio cuenta… Nosotras nos preocupamos muchísimo. Sufrimos si sale una mala crítica”.  Para Marina, el hecho de haber sido catalogada como escritora humorística, le resulta un peso. “Me siento responsable de ser graciosa cada vez que voy a una charla o que escribo otro libro. No considero lo que escribo humorístico. Yo escribo sobre la naturaleza humana. Aunque, en el fondo, todos somos muy cómicos. Usamos ropas cómicas, nuestros hábitos son cómicos. El sexo es la cosa más cómica de todas. Pero somos lo único que tenemos. Y creo que, en última instancia, somos agradables, aunque muy graciosos”. Cuando le preguntaron a Marina si consideraba la literatura de Jane Austen humorística: “Claro, pero nadie lo dice, porque se supone que la literatura es seria y la comedia frívola. Es interesante que Ian McEwan no haya vendido su libro Amor Perdurable tan bien como sus libros anteriores. En primer lugar, el libro tiene la palabra “amor” en el título. Y en segundo, salió con tapa rosa. Los libros se venden en su mayoría por el título y el diseño de la tapa”.  

Fue muy refrescante y divertido compartir con estas mujeres perfectamente ingeniosas la agudeza de sus mentes, aunque no parezca muy humorística la charla, así resumida y editada en sus elementos informativos. Sobre el tema de la “basura comercial”, diría que las editoriales no ayudan demasiado, al darle a la mujer escritora un espacio de apenas el 5% (en España) de todo lo que se publica. Aunque no dudo de que el porcentaje sea aproximadamente el mismo en el resto de la industria editorial mundial. No en vano, la Sra. Rowlings durante largo tiempo optó por usar simplemente el J.K. Muy astuta de su parte…pero no le robó la idea a nadie y las mujeres seguimos usándola desde siempre, por necesidad. Estamos sujetas a tantas categorías y conceptos anquilosados, que sofocan cualquier voluntad de ser libres en nuestra expresión. Estamos oprimidas, sofocadas, acosadas por categorías, instituciones del pensar que no nos llevan a ningún lugar más que a los mismos lugares que visitamos una y otra vez para respirar aires viciados.Qué más viciado que un libro no se venda por el color rosa de su tapa y la palabra “amor” en el título. Simplemente, el Sr. McEwan perdió a su público masculino, por éste tener miedo de ensuciarse las manos o tal vez ser visto en el metro con un libro que contiene colores y palabras que amenazan su masculinidad. Una masculinidad rápida, como las bromas que cuenta. Entregar el chiste rápido, el placer rápido, el orgasmo precoz, la necesidad de soltar, rápido, como un chicotazo. Su objetivo es el resultado.
El placer demorado, como el del humor femenino, el desarrollo, el amor al proceso, es obra de mujer.                                              
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Happiness…?

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Todo gira en torno al semen, el momento cumbre, el pináculo al que apunta y aspira.  Toda empresa, actividad o plan no es nada sin ese instante. El único. El objetivo inevitable, el propósito final de toda existencia: venirse. Es lo que lo mueve, lo inspira, lo impulsa, le da su razón de ser, de construir. Paradójicamente (o no), lo contamina, lo pervierte, lo corrompe, lo lleva a destruir. Ese momento “precioso” que quiere impregnarlo todo de su secreción es tan ínfimo en tiempo que necesita prolongarse en sucesivos otros instantes. Para renovarse y prolongar su razón, su vida y la vida. Lo ocupa por siempre. Hasta que ya no tenga más qué expulsar. Sólo en los breves momentos (entre polvo y polvo) se arrepiente. Sólo si no lo apremia el siguiente, el que lo ciega, se remuerde. Con lucidez aterradora se arrepiente de su crimen, de su realidad. De su enferma dependencia. No. No es una crítica al orgasmo masculino. Es el análisis interpretativo de la película Happiness (1998) (Felicidad), una película tan fuerte como verdadera. Con una fuerza incisiva que puede llevarnos a profundidades vertiginosas en el análisis de la esencia del animal humano y su comportamiento.

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La lista de talentos es larga. Para nombrar algunos: Philip Seymour Hoffman, Dylan Baker, Lara Flynn Boyle, Jane Adams entre los actores. El director Todd Solondz y una lista de nominaciones y premios (Golden Globe, Cannes, Toronto). Una película tan universal como profundamente crítica de la clase media estadounidense, sus afecciones e hipocresías. 
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Mujeres para pensar:  ♀♀♀♀♀

El género musical

El hombre con su constante necesidad de categorizarlo todo y darle un valor a cada categoría…marypoppins3.jpg

En las artes, los géneros siempre han tenido jerarquías inamovibles dentro de la crítica… con o sin razón. Entre otros, géneros superiores como la novela versus el cuento, la pintura versus el dibujo o el grabado, la opera versus el musical. Y aquí me detengo para confesar que por largo tiempo también quedé atrapada dentro de esta última categoría minimizando el género musical. Con la única excepción de West Side Story, que destaca por el nivel de la integración entre la música de L. Bernstein, las letras de Stephen Sondheim y la coreografía de Jerome Robbins, por lo que el New York Times escribióWest Side Story es una gran ocasión para celebrar una de las grandes operas de nuestro siglo”. 

Aun viviendo en la ciudad de los musicales no es difícil resistir si se es totalmente indiferente al género.  Si se piensa que mucha gente organiza viajes costosos sólo para asistir musicales del West End londrino, se podría decir que es una especie de desperdicio. Hasta que mi amigo Roberto Cordovani retribuyó mi reciente visita a Galicia y me arrastró a pesar de mi más grande desinterés y renuencia a tragar una dosis concentrada de cuatro días de musicales. 

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Decir que se lo agradezco puede parecer un despropósito. Admito haber disfrutado cada momento. Desde el sentimiento de ser turista en la ciudad que habito hace veinte años, hasta el placer de descubrir teatros con historia que data del siglo XIX. Y las tres horas diarias de espectáculo en que la magia de la música junto a las voces afiladas y envolventes, danzantes al compás de las luces, las sorpresas y los colores cumplen su propósito.  El propósito de un viaje lejos de la violenta realidad diaria. Y por qué no darle su lugar a Mary Poppins con todo y su música, con todo y su ternura innegable. O Evita con su nueva producción que se acerca más a la cultura de donde nace, con una Evita argentina y una música con sonidos de bandoneón y coreografías que saben a tango.  O la más sencilla, pero no menos fascinante producción de Blood Brothers, donde los niños se vuelven adultos y los adultos niños.

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El talento y la dedicación de actores, bailarines, cantantes, escenógrafos, iluminadores, orquestas en vivo, no en vano reciben los aplausos de pie al final de tres horas,  que se vuelven contados minutos de extático y simple placer.  ¡Bravo al género musical! 
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Compañía Philippe Genty

                         lafindesterres02.jpg  La Fin Des Terres

Philippe Genty y Mary Underwood vienen creando obras maestras del teatro visual contemporáneo a lo largo de casi tres décadas. Su última producción, La Fin Des Terres, un calidoscopio de imágenes fantásticas creadas con artilugios de perspectiva, distorsión, movimiento y marionetas de diversos tamaños. Un viaje vertiginoso en un paisaje de sueños vuelve a Londres después de 15 años de ausencia en Gran Bretaña. Un espectáculo excelente para quien pueda seguirle los pasos a esta compañía…

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Genty y Underwood salieron al final de la función con la quinta rueda de aplausos. Genty se sentó para responder preguntas y hablar del espectáculo así:

lafindesterres06.jpg  “Yo tuve unos años muy malos en mi juventud. Estaba psicológicamente en muy mala forma y tuve que hacer muchos años de terapia. Fue por eso que me interesé y me interesa mostrar el subconsciente”.

“Quiero abrir una puerta por la que la gente pueda pasar y dejar atrás la mente racional.  La realidad imita a la ilusión. Ésta es una historia del encuentro entre dos personas y de su resonancia imaginaria en el paisaje de los sueños”.

lafindesterres04.jpg  “El hombre trata de entrar en el mundo de la mujer y es absorbido dentro de su mundo de fantasía. El hombre en su oficina se fascina por ella y sale de su entorno conocido para intentar ayudarla. Siente miedo y fascinación al mismo tiempo”.

ph.jpg “Hay dos mujeres en ella, la joven y la madura. 
Él intenta comunicarse, pero queda atrapado.”

lafindesterres05.jpg  “Hay personas que manipulan marionetas que a su vez manipulan a otras personas. Nuestro subconsciente nos involucra con las marionetas aunque veamos que son manipuladas por gente porque es un elemento de nuestra infancia.    Al mismo tiempo también las marionetas actúan en nuestro subconciente a través de lo que simbolizan”.

Genty propone el intento de comunicación a través de cartas que vuelan por los aires, que ella lee y no entiende, que ella pisa, que él ofrece, y que terminan devorándolo.

Mujeres para pensar:  ♀♀♀♀♀