Tendría que ser un escándalo, pero no lo es…

   

 

Terminadas las olimpíadas de Pekín, la prensa del Reino Unido cubre la llegada de los atletas británicos en primera plana:

“El regreso de los héroes”. “Si quieres ser una superpotencia…” “El botín de oro”, “Bienvenida para el orgullo británico”, “Nuestros héroes”, “Lucharon por la gloria en China”.

 

 

      Celebraciones al finalizar la 2da Guerra 
                                                  celebraciones al finalizar
                                                   la 2da Guerra

Esta terminología de guerra (o de piratas) se sigue utilizando en relación al evento mundial considerado único por su capacidad de sustraerse de todo conflicto mundial. Un encuentro de las naciones de todo el mundo en que aun aquellas en conflicto coinciden en un espacio neutral, donde los valores consiguen elevarse: la camaradería,  la hermandad para un mundo mejor y pacífico, el espíritu de amistad, la igualdad de oportunidades, la solidaridad, la deportividad y el juego limpio”.

 

El espíritu de superación y la búsqueda de la excelencia de los atletas que regresan felices por sus éxitos, se traduce a través de la prensa en un espíritu de guerra. Los valores humanos que los juegos olímpicos tienen como esencia se manipulan para convertirlos en un espíritu nacionalista combatiente. Los titulares transforman el carácter positivo de los valores humanos olímpicos en negativo al robar esta energía de superación y darle una nueva forma basada en los valores de poder. El universalismo se vuelve nacionalismo.

 

Si se trata de que el deporte cree una sensación de bienestar y realización, no es la terminología bélica y la idolatría al triunfalismo de los “héroes” de fondo profundamente patriarcal, la que condice con la esencia olímpica.

 

Los medios de difusión tienen una responsabilidad por ser una herramienta poderosa que moldea opinión. Difícil asumirla si quienes están al frente de los medios siguen siendo aquellos elementos que continúan promoviendo una visión patriarcal de todos los ámbitos de la vida.

 

Despojar a los valores humanos de su esencia más valiosa y noble para alimentar nociones patriarcales decadentes es inadmisible. Volvemos a dar un paso atrás, o nunca dimos ese paso hacia delante… Alejandra Guibert

 

                   

La codicia… a un costo de 400 mil millones de dólares

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La inflación, la crisis crediticia y la desaceleración general ponen nerviosos a los economistas de los países europeos, pero sus ministros no se ponen de acuerdo. ¿Cuál es la solución?
El debacle de las hipotecas subprime ha abierto una brecha en la economía mundial, donde las arenas movedizas al fondo son una advertencia más contra la voracidad financiera y la falta de transparencia que trae aparejada.

Los jefes financieros del G7 advierten sobre la incertidumbre y desestabilización económica. El desconcierto al que nos ofrendan en sacrificio las instituciones financieras, como ovejas al matadero, tiene su base en la competencia feroz para vender préstamos y adquirir clientes. Millones de consumidores seleccionados como un blanco certero, aunque sin una base sólida para pagar créditos a los que se atrae con falsas promesas y letra minúscula imposible de leer, además de información engañosa sobre productos financieros y un futuro próspero como propietarios. Un sueño dorado tan difícil de creer como duro de tragar una vez pulverizado por la realidad.

El objetivo, vender. A toda costa. A costa de la casa del matrimonio con un hijo, que no solo pierde su casa, sino todos los meses del pago de la hipoteca, sorpresivamente más alta de lo calculado por el asesor financiero. Y como ellos todos los que perdieron y siguen perdiendo sus casas, sometidos a cuotas imposibles de pagar.

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400 mil millones de pérdida no sólo designan la ruina de miles de hogares, sino las secuelas de la desestabilización. Las compañías se preparan para el despido del personal, al ajustarse el cinturón a desgano, incómodamente, por la barriga más llena de lo normal. El desempleo que, a su vez, provoca menor asequibilidad, que a su vez provoca pérdidas a la industria y el comercio… todo en un ciclo de efecto dominó. Hasta la caída más violenta, al final de la fila. La última pieza: el valorado “consumidor”. 

El crecimiento económico y los servicios financieros: una trampa que esta vez no sólo liquida a las víctimas de siempre, sino también a la economía mundial y sus multimillonarias empresas. ¿Se avecinan tiempos difíciles? No, ya están aquí. 
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¡No, a los Juegos Olímpicos de Pekín!

                         

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China pone en práctica la violencia y la represión en nombre de las Olimpíadas.
Se invierten los valores: el ciudadano al final de la lista.

Ansiosa por mostrar al mundo la gran China moderna, capaz de organizar las mejores olimpíadas de Pekín 2008, esta gran potencia emergente, se prepara: forzando a sus residentes a dejar sus casas para abrir camino a la infraestructura de los Juegos.
Moneda corriente: la requisición de tierras y viviendas por un precio irrisorio, para la construcción de hoteles de lujo.
La meta: mostrarle al mundo el “progreso” de un país que no deja de hostigar a sus habitantes, masacrándolos ante cualquier oposición. 

China ha gastado unos £40 mil millones de dólares en obras para sus Juegos Olímpicos. Este dinero representa apenas una fracción del dinero adjudicado para el proyecto de reurbanización más radical en la historia. Cinco mil barrios han sido demolidos para construir en su lugar avenidas de torres de departamentos. Aunque muchos aceptan la compensación y el traslado a viviendas nuevas, los paquetes de desalojo no son negociables y quienes se niegan a mudarse sufren las terribles consecuencias.                                          

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Las imágenes son innegables, los abusos a los derechos humanos incontables e irrecusables. El equipo de Canal 4 de Londres, para el programa Unreported World, encontró en las calles a docenas de ciudadanos chinos, algunos  de edad avanzada, desesperados y furiosos, muchos por haber sido golpeados, amenazados o intimidados por los promotores inmobiliarios y las autoridades. Un ejemplo fue la famosa “casa clavo” que parecía emerger de la tierra, al igual que el caldero elevado donde seguramente se depositará la llama olímpica para transferir…¿los valores de paz y amistad? Los principios éticos universales de las olimpíadas parecen estar construidos en esta ocasión sobre la sangre, las lágrimas y la desgracia de cientos de familias chinas.                    

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La ley china permite a los ciudadanos presentar sus reclamaciones al estado. Así es que llegan a la capital con ese propósito, y terminan durmiendo en las calles y las estaciones de trenes, desesperados por obtener una respuesta que nunca llega. A pesar de sus propias leyes, las autoridades chinas han dado la orden de deshacerse de estas multitudes desagradables que desmerecen ante el mundo la imagen de la ciudad de las Olimpíadas 2008. 

Se han creado cárceles ilegales, que llenan con 20 o 30 personas por celda, donde se las tortura y golpea a veces durante varias semanas. Unreported World consiguió entrar a una de ellas y obtuvo el testimonio de algunos detenidos, antes de que llegara el director fantasma de esta cárcel inexistente, que terminó deteniendo al equipo de Canal 4 durante seis horas, después de maltratarlo y destruir su cámara. Las autoridades niegan tener conocimiento de la opresión o las cárceles “negras”.

Una vez elegida para organizar las olimpíadas de 2008, China prometió mejorar sus derechos humanos. Por eso se ha propuesto mostrarse como un país armonioso, con Pekín una ciudad de luz y adelanto. A costa de 1,5 millones de personas que han sido desalojadas. “Un mundo, un sueño” es su lema… Según sus habitantes una excusa para arrasar con los barrios y erigir edificios de departamentos de lujo.  Un mundo y un sueño que van en contra de los propios principios de los Juegos Olímpicos desde sus comienzos. Serán éstos, hoy en día, el dinero y la conveniencia política…
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El futuro chino: la desaparición de la población femenina


Seguramente, Annie Besant, defensora del control de la natalidad para terminar con la degradación y el horror de una vida de pobreza y hacinamiento en las familias pobres,  nunca podría haber imaginado este otro horror que se desprende de las leyes chinas del control de la natalidad.
 

Se estima que 70.000 niños son raptados cada año para venderlos en el mercado negro, a veces por apenas 300 euros. La ley autoriza un solo hijo por matrimonio. Lo que significa que muchas mujeres “prefieren” abortar si es una niña, ciudadana de segunda categoría según la tradición. En este momento hay 40 millones más varones que mujeres jóvenes en China.  

La inflexibilidad de la ley de un solo hijo, y el machismo en una cultura donde el comercio de niños y mujeres valúa un varón casi el doble que una niña, viene moldeando el tráfico de niños robados en China.                                   

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El documental China´s Stolen Children presentado ayer por Canal 4 de Londres muestra esta realidad espeluznante que no es fácil de ver ni de entender. En él son extremos el dolor: de los padres que de un día a otro tienen que lidiar con la ausencia de un hijo, sin saber si está pasando hambre, frío o cualquier tipo de abuso, además de la carencia emocional de haber sido arrancados de sus hogares; y la insensibilidad: de los traficantes que comercian con una vida humana como si se tratara de una cabra o un cerdo para satisfacer la demanda. En algunos casos, ¡vendiendo a sus propios hijos! 

Quien sabe el gobierno chino encontró el método más efectivo, aunque no el más deseable, para el control de la natalidad: la desaparición de la mujer. El método, muy simple: La imposición de leyes desacertadas en vez de la educación y la información para una decisión informada de la población. El uso del miedo y el oportunismo en vez de la planificación familiar. El descuido calculado en vez de la atención social y la justicia…
Aunque puede parecer pedirle demasiado a una sociedad que continúa dejando morir a las niñas enfermas abandonadas en los orfanatos. 21 millón de bebés nacen todos lo años en China, donde las mujeres son encarceladas para luego hacerles un aborto si esperan su segundo hijo y luego se las esteriliza de por vida, sin su permiso y sin darles información. Donde se mata a los bebés inmediatamente después de haber nacido por medio de una inyección letal. Donde el gobierno corta la electricidad o el agua a las familias hasta que la mujer acceda a someterse al aborto o la esterilización.                           

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Hoy en día, aunque solo el nacimiento de un hijo sea autorizado, las niñas siguen desapareciendo. Los pocos niños que sobreviven a estas “leyes” tienen la suerte de ir a orfanatos del estado donde se los deja amarrados a las sillas sentados sobre un orinal y descuidados. Casi todas son niñas. Unas 15 millones de niñas han desaparecido desde la implementación de la ley de un hijo solo. Se cree que 1 millón de niñas desaparecen cada año. Como dijo uno de los entrevistados “En China, la mujer es como un vestido. Si no te gusta,  lo tiras”. 
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¿La era victoriana?

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¿Pura coincidencia? La era victoriana en el Reino Unido enmarca el apogeo de la revolución industrial con el reinado de Victoria entre 1837 y 1901. Con asombrosos cambios culturales, políticos, económicos y científicos, durante su reinado, Gran Bretaña pasó de ser un país rural a uno altamente industrializado, con una red de ferrocarriles que revolucionó la industria y el comercio en toda Europa. 

Hoy, en la era de la revolución tecnológica, los paralelos son notables: Gran Bretaña involucrada en varias guerras, grandes avances y el resultante surgimiento de una sociedad masificada, manifestaciones en Trafalgar Square contra falsos “demócratas parlamentarios”, gran innovación en el arte y la arquitectura, y otros paralelos. En este caso referentes al nuevo milenio con la era de Victoria Beckham.              

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A falta del modelo de conducta de una verdadera reina… los medios nos imponen a esta reina del dinero, la superficialidad y la más descarada vanidad y falta de sentido. Luego de haber moldeado a su marido a su imagen y semejanza, para que además de patear una pelota por miles de libras/euros/dólares semanales se convierta en otro ídolo de los medios (más que nada fotográfico, ya que su capacidad de crear interés con sus opiniones es casi nula).

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Felicitaciones al canal ITV de Londres por lograr hacer un programa entero sobre la pareja Beckham y sus “Nuevos Comienzos” en su nueva “aventura” con el equipo estadounidense Galaxy. Pensándolo bien, no tiene que haber sido tan difícil, dado el público que la televisión viene moldeando con Gran Hermano y otros programas de TV basura. Es tan admirable como la abundancia de admiradoras/es que esta pareja consigue arrastrar con la ayuda de los medios.  

Si tuviera que elegir…hubiera preferido vivir en la era Victoriana del siglo XIX, que en la del siglo XXI con Victoria Beckham y su séquito de tilingas carentes de personalidad, encandiladas por la flacura de una Barbie más, sin tanto encanto…

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Testosterona

              

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Cada día en la radio se habla de acoso, hostigamiento, maltrato, violación, asesinato. ¿Es necesario aclarar quiénes son las víctimas de estas acciones? Estas palabras salen diariamente en las noticias. Si no es en Bogotá, es en Londres y sino en Munich o en… La lista es interminable. Mujeres mayores de 14 años asesinadas en 2003 solamente en 40 países: 63.000. Una cada ocho minutos. Lo que nos lleva a preguntarnos cuántas mujeres sufren repetidas veces por maltrato, acoso, violación, o cualquier otro acto de violencia. Sea callada o abiertamente, la mujer sigue expuesta a la violencia masculina. 

En Radio 3 de la BBC, la semana pasada se dedicó un programa breve al tema del acoso. El argumento se repite: un hombre que no sólo se niega a mudarse de la casa de su ex pareja cuando ésta rompe la relación, sino que con sus actos de violencia la obliga a abandonar su propia casa, su ciudad, su trabajo, sus amigos. Otro que acosa con llamados diarios a su ex pareja de apenas 17 años en casa de sus padres, la espera afuera durante horas, usa el jardín de la familia como gimnasio y no la deja en paz. Estos casos ya son terriblemente angustiantes y amenazadores para la mujer. Y si hablamos de los casos como el de la niña inglesa Madeleine de cuatro años, raptada de su departamento de vacaciones en Portugal y desaparecida hace más de un mes… ¿En qué categoría entra esta noticia? 

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Los medios informan diariamente sobre violencia contra la mujer, además de los actos de violencia que no se imprimen como noticia, sino en la piel silenciosa de sus víctimas. Los medios informan los hechos inauditos como parte del statu quo, la realidad diaria. Una más para escuchar mientras comemos el sándwich a media mañana, o esperamos el último tema de Madonna que viene después, o el aviso del show de George Michael en el estadio de Wembley. Todos los días, tragamos las noticias de violencia contra la mujer con un vaso de vino, una cerveza o un café. Se sabe que ocurrirá. Se espera que ocurra. Lo aceptamos, lo aceptan. Mientras sacudimos la cabeza de lado a lado. Mientras nada se dice sobre el perpetrador.  

¿Por qué no se analiza el problema? ¿Por qué no se va a la raíz para solucionarlo? ¿Por qué no se busca la manera?

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Tal vez la respuesta esté en la reciente invención de la farmacología: el milagroso Viagra (el medicamento para la disfunción eréctil). Mientras que recibimos cientos de emails publicitarios que ofrecen Viagra (y que gracias a la existencia del buzón de correo basura terminan donde deben estar) para la continua sublimación de la potencia masculina, las mujeres siguen siendo víctimas de esa potencia. La testosterona del hombre que controla al mundo según sus necesidades. El desarrollo de productos dirigidos, confeccionados a su medida.  

¿Por qué no se invierte, por el contrario, en el desarrollo de una droga que evite el abuso diario, la noticia diaria, la diaria tortura bajo el tapete, a puertas cerradas, a golpes, a violación conyugal, la muerte de las niñas en manos de animales que se dicen hombres? La droga opuesta al Viagra. La que cancele al animal que no tiene lugar en una sociedad que se dice civilizada. En el siglo XXI, avanzamos con la más sofisticada tecnología aplicada a la ciencia y todos los ámbitos de la vida… ¿para el avance de la civilización?              

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¿No se resuelve el problema de obesidad (cuando no se consigue seguir una dieta) con el grapado gástrico? Por qué no castrar a un pedófilo reincidente o a un violador. La gente obesa no es un peligro para la sociedad y, sin embargo, la medicina tiene una solución para ellos.  

Solamente 23 países en el mundo tienen estadísticas de cuántas mujeres mueren al año por violencia machista. Se sabe que son miles las que mueren. Serán cientos de miles las que sufren maltratos y violencia sistemáticamente. 

La excusa: “la testosterona es parte de nuestra naturaleza”. Bienvenidos al siglo XXI, cortesía del machismo y el silencio institucional “erecto” por el control masculino.

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Otras lecturas de una maratón…

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Ayer asistí a la Maratón de Londres por primera vez. Un evento del que no se sale sin una impresión profunda. La impresión de ver uno tras otro a velocidad, como un desfile al empeño humano, a cientos de rostros, cuerpos, brazos, piernas, expresivos de su esfuerzo en esta tarea extrema. La impresión de una tarea hercúlea llena de nobleza y total compromiso. Y con ella la sensación de una unión humana especial, para sobrellevar una tarea en común y alcanzar el éxito.  

Ésta sensación no viene sola. Está acompañada de miles de personas, un número casi quince veces mayor que el de participantes que acompañan a estos rostros y piernas en todo el trayecto hasta la meta. Con gritos, vivas, aliento, nombres al aire dichos para levantar las piernas cansadas, los ánimos casi derrotados, el desfallecimiento que, en caso contrario, arrasaría rápidamente con semejante empresa. Son miles los corredores no profesionales que participan en este recorrido de 21 km. Son más de 36.000 participantes de los cuales sólo unos 30 son corredores profesionales que van, en su calidad de atletas, tras una medalla y un triunfo. Del resto en esta ocasión 73 personas fueron hospitalizadas, 5.032 recibieron ayuda de primeros auxilios y hubo un muerto de 22 años, cuyo corazón no pudo soportar el esfuerzo extremo. 

De la larga fila de 21 km de valla, me ubiqué casi frente al Parlamento, a dos km de la línea de llegada. ¿Es la primera impresión la que vale? Entonces, hay quien se quedaría con la involuntaria emoción que me llenó los ojos, según los primeros corredores iban llegando tan próximos a la meta. Cuanto más tiempo seguía con la mirada a los seres cansados que a cualquier precio y en cualquier condición seguían pasando por mí hacia la meta anhelada, al son de los gritos de aliento “no te des por vencido” “vamos, sigue” “falta poco”, más fui cambiando. A ambos lados del vía crucis del atletismo, los gritos se hacían más vívidos, más exigentes, a veces histéricos para que los cuerpos cansados no se dejaran caer. Los ojos se me secaron por completo mientras otros pensamientos fueron tomando la emoción primera.

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Desconfié. De tanto apoyo, de tanto esfuerzo, de tanta unión humana. De la mujer que no dejaba de nombrar uno tras otro los nombres escritos en las camisetas empapadas de sudor para darles aliento. Sospeché de las buenas intenciones en una pasajera tarde soleada con los niños de la mano y la lata de refresco en la otra. Sospeché de las celebridades que corren por sus sociedades benéficas. Y de éstas, que recaudan de cada gota de sudor de 36.391 participantes cientos de miles de libras. Decenas de organizaciones para la investigación principalmente contra todo tipo de cáncer, enfermedades del corazón, y otras. Sospeché de estas organizaciones que investigan para la producción de fármacos que nos remiten a mis artículos del mes de marzo publicados en la categoría Salud. Desconfié de la aceptación de medio millón de personas que da por sentado lo que se ofrece año tras año como un evento solidario… 

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Como sospecho de la presión que sufrió la maratonista inglesa, Paula Radcliffe, ganadora de tantas medallas, y que en 2004 abandonó la maratón en la que supuestamente ganaría la medalla de oro e inmediatamente fue vituperada por la prensa por abandonar la carrera. Como desconfío de la propia Paula quien en otra carrera declaró: “Creo que debo disculparme con toda la nación por haberme detenido porque tenía dolores de estómago y perdía muchos segundos”.  

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También me remito a la no tan antigua prohibición en Etiopía que negaba la participación de la mujer en carreras como ésta. Hasta que tras victorias sucesivas, las pocas mujeres corredoras en rebeldía contra esta ley dieron tanto prestigio a su país, que ya no fue problema legalizar inmediatamente la participación de la mujer en la carrera a distancia. 

Sospecho de la necesidad de “triunfo”, de la presión nacional de ganar a toda costa. De los cambios sociales por razones dudosas. De la imposición a través de los siglos del concepto de honor y victoria. Observo y desconfío. 
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