Betty Friedan

Betty Friedan  04.02.1921 – 04.02.2006

 

Escritora feminista y activista por los derechos de la mujer, considerada responsable por la segunda ola feminista en Estados unidos. Fue co-fundadora de la Organización Nacional de mujeres (NOW), y su primera presidenta. Famosa por haber escrito La mística de la feminidad, que le valió el Premio Pulitzer en 1964, y que es considerado el libro más influyente del siglo XX.

Bettye Naomi Goldstein nació en Peoria, Illinois, hija de un matrimonio de inmigrantes judíos. Estudiante brillante, Betty despuntó en Smith College, graduándose en 1942 como psicología social. Recibió una beca para hacer estudios de posgrado en la Universidad de California, pero rechazó una segunda beca para complacer a su pareja en ese momento. Así fue que se mudó a Nueva York a mediados de los 40 y trabajó brevemente como periodista. En 1947 se casó con Carl Friedan, un joven director de teatro, con quien tuvo tres hijos.

Luego del nacimiento de su primer hijo en 1948, Friedan volvió a trabajar pero perdió su trabajo cuando quedó encinta de su Segundo hijo, Jonathan. Dejó de trabajar para criar a sus hijos pero se sentía incompleta y comenzó a preguntarse si otras mujeres también sentían que tenían mucho más que dar que estar en casa y criar a los hijos. Así fue que hizo una encuesta a otras mujeres universitarias. El resultado de su investigación formó la base para su libro La mística de la feminidad, publicado en 1963, en el que alienta a las mujeres a buscar nuevas oportunidades en su vida más allá de los papeles tradicionales.

Así Friedan aborda “el problema que no tiene nombre”, manifestado en autodestructivas patologías como ansiedad, alcoholismo, desmedido deseo sexual, neurosis o incluso suicidio, propiciadas por la imposición de estereotipos que en la sociedad estadounidense de la posguerra relegaban a la mujer a su papel de esposas y madres ajenas a todo lo que ocurriera fuera del hogar.

El libro fue una sensación, provocando una revolución social al desechar el mito de que todas las mujeres quieren ser felices amas de casa, convirtiéndose el libro en una fuerza para el cambio. En 1966, con la creación de la Organización Nacional de mujeres, llevó a la mujer a asumir un papel mayor en el proceso político. También luchó por el derecho al aborto con la Asociación Nacional para el Rechazo de las leyes del aborto (conocido como NARAL Pro-Choice America) en 1969. Ese mismo año obtuvo el divorcio. Junto con otras feministas como Gloria Steinem y Bella Abzug, Friedan ayudó a crear el National Women´s Political Caucus en 1971.

Con la intención de ayudar a las mujeres con las exigencias del trabajo tanto en el hogar como fuera de él, escribió The Second Stage (1982). En The Fountain of Age, publicado en 1993, a sus 70 años, explora la fase postrera en la vida de las mujeres. En 2000 escribió sus memorias, Mi vida hasta ahora, donde reveló que su marido la había golpeado.

Betty Friedan falleció de insuficiencia cardíaca en Washington D.C. Hoy día se recuerda a Friedan como una de las voces líderes en el movimiento por los derechos de la mujer en el siglo XX. Varias organizaciones que ayudó formar en esos años, aún continúan con su trabajo.

Había una extraña discrepancia entre la realidad de nuestras vidas como mujeres y la imagen a la que intentábamos adaptarnos, la imagen que he llamado la mística femenina” B. F.

A lo largo de estos años, mucha gente me ha preguntado “¿cómo lo hiciste?”. Nunca he podido contestar a esa pregunta. Porque nunca tuve la intención de empezar una revolución feminista. Nunca lo planeé. Simplemente, ocurrió“. B.F.

 

Abigail Adams

Abigail Adams22.11.1744 – 28.10.1818

Esposa del presidente estadounidense John Adams y madre de John Quincy Adams, sexto presidente de los Estados Unidos. Considerada la fundadora de los Estados Unidos. Consejera no oficial de Adams durante toda su presidencia desde 1797. Mas de mil cartas son testimonio de la participación constante de Abigail en asuntos de gobierno por petición de su marido.

Abigail Smith nació en Weymouth, Massachusetts, hija de un ministro, pronto se convirtió en ávida lectora, estudiosa de las obras de William Shakespeare y John Milton entre otros. Abigail no fue a la escuela, cosa común entre las jóvenes de la época. Abigail Smith y John Adams eran primos en tercer grado y se conocían desde niños. Al cumplir Abigail veinte años contrajeron matrimonio y pronto formaron una familia

Como abogado, John Adams pasaba mucho tiempo fuera de casa, hecho que se acentuó cuando se convirtió en miembro activo a favor de la guerra de independencia. Abigail estaba al frente de la familia, cuidando de los hijos y ocupándose de la granja familiar.

Luego de la revolución, Abigail se unió a su marido en Francia y más tarde en Inglaterra, donde fue el primer Ministro de Estados Unidos en la Corte de St. James de 1785 a 1788. Cuando su marido fue nombrado vice presidente al año siguiente, Abigail permaneció con él parte del tiempo, regresando a Massachusetts para cuidar de los negocios de la granja. Cuando estaba en Nueva York, asistía a Martha Washington con los dignatarios y otro oficiales.

El matrimonio mantenía una correspondencia regular, a través de la cual Abigail expresaba su preocupación por el trato de las mujeres. En una de sus muchas cartas lo exhorta y al Congreso a que “recuerden a las señoras, y sean más generosos y favorables a ellas que sus antecesores. No depositen poder ilimitado en manos de sus maridos. Recuerden que todos los hombres pueden ser tiranos si se los deja. Si no se pone particular atención en la vida de las mujeres puede ello resultar en una rebelión, en la que las mujeres no respetarán ninguna ley en la que no tengan una voz o representación”.

Como consejera y confidente de Adams cuando se convirtió en presidente en 1797, algunos críticos se oponían a la influencia de Abigail sobre su marido, llamándola “Señora Presidenta”. En la capital, Abigail se levantaba temprano para atender a su familia y luego se ocupaba de recibir visitantes y organizar eventos.

Abigail Adams escribió sobre los problemas y preocupaciones de la mujer del siglo XVIII, defensora de sus derechos a la propiedad, abogaba por mayores oportunidades principalmente en el campo de la educación. Estaba en contra de las leyes que no defendiese sus intereses, se oponía a la idea de que el papel de la mujer fuera simplemente el de acompañar al marido. Abogaba por el reconocimiento intelectual de la mujer, como influencia primordial en la vida de los hijos y los maridos.

Adams también creía que la esclavitud era infame y una amenaza al proceso democrático estadounidense. En una carta de marzo de 1776, explicaba: “dudo de que la mayoría de los habitantes de Virginia sientan tanta pasión por la libertad como dicen, cuando desean privar de libertad a su prójimo”

Es notable un hecho conocido en Filadelfia en 1791, cuando un joven libre llegó a su casa para pedirle que le enseñara a escribir. Abigail lo registró en una escuela nocturna local, por lo que un vecino presentó una queja a la que Adams respondió: “este joven es libre como otro cualquiera, ¿es por el color de su piel que se le debe negar una educación? ¿Cómo habrá de recibir una formación para ganarse la vida? Deberé entonces invitarlo a mi casa para enseñarle a leer y a escribir.”

Abigail y John Adams no siempre estaban de acuerdo en material de política, siendo ella favorable de declarar la Guerra a Francia en 1798 cuando Adams prefería una solución pacífica y menos costosa.

Cuando su marido fue vencido en las elecciones de 1800 por Thomas Jefferson, la familia se mudó a la nueva capital, Washington, D.C. donde fueron los primeros residentes de la Casa Blanca. Cuando Adams dejó la presidencia en 1801, la familia regresó a la granja. Allí Abigail continuó cuidando de los asuntos familiares y de su hija mayor, Nabby, quien moriría de cáncer en 1814. Azolada también por problemas de salud durante décadas, Abigail tuvo un derrame cerebral y falleció en la casa familiar junto a su familia.

“Usamos demasiadas palabras altisonantes, y muy pocos actos que se correspondan con ellas.” A.A.