Cibersexismo. Sexo, poder y género en internet, de Laurie Penny

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Título: Cibersexismo. Sexo, poder y género en internet
Traducción: Eugenia Cruz, Matilde Pérez
Autora: Laurie Penny
Género: Ensayo
Fecha de publicación: 2013
Editorial: Continta me tienes
Número de páginas: 112

Internet es para chicas provocadoras

 “Pero resultó que internet no era para todos y todas. De Verdad. Todavía no. Era para chicos, y si no eras uno de ellos tenías que hacerte pasar por uno o se te excluía.”

De esta premisa parte Cibersexismo. Sexo, poder y género en internet, de la aclamada periodista y bloguera británica Laurie Penny (Londres, 1986). Este corto ensayo publicado por “Continta me tienes”, que se transformaría después en el prólogo de su célebre De esto no se habla, ahonda en algunos de los temas que ya explorados por la autora en sus artículos: el sexismo, el machismo y la vigilancia imperantes en internet, un espacio presuntamente abierto a la libertad…

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Diccionario feminista: Sororidad

En el Día Internacional de la Mujer, que nuestra capacidad de empatía y solidaridad llegue, con esta celebración de ser mujeres, a todos los rincones donde nuestras hermanas más lo necesiten. Mujeres para pensar

Las voces ignoradas

Como en el diccionario de la RAE no está recogida esta palabra (ni se la espera, suponemos), hemos ido a ver qué nos decía la Fundéu. Y es lo siguiente:

El término sororidades válido para aludir, en el movimiento feminista, a la relación de solidaridad entre mujeres.

También llamado hermanamiento femenino o entre mujeres, es una voz habitual en publicaciones y trabajos relacionados con el feminismo, y está formada según el mismo patrón lingüístico que fraternidad, pero a partir de la voz latina soror, sororis (‘hermana’), en lugar de frater (‘hermano’) y la terminación -idad, «relativo a», «calidad de». En francés es sororité, en italiano sororitá y en inglés, sisterhood. Este último término lo acuñó el feminismo estado­unidense de los setenta.

Según se explica en Discursos de ficción y construcción de la identidad de género en televisión, de María Isabel Menéndez, la sororidad

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Celebremos el Día Internacional de la Mujer

Es el 8 de marzo de 2012. Un día para celebrar no a la mujer como un concepto sino a cada una de las mujeres de carne y hueso. Por su talento, coraje, generosidad, dedicación, creatividad, paciencia, fortaleza, entrega y sobre todo su capacidad en el amor, que abarca y contiene todo lo anterior.

Celebrar sus vidas y al mismo tiempo en la visibilidad global de la celebración exhortar a que se promueva su respeto y apreciación.

No olvidemos que aunque grandes pasos se hayan dado, las cifras muestran que mayores adelantos son necesarios en un mundo donde:

-Aunque el 66 por ciento del trabajo es realizado por mujeres, la mujer gana apenas el 10 por ciento del ingreso global y es dueña de apenas el 1 por ciento de la propiedad.

-Las mujeres detentan solamente el 19 por ciento de los escaños parlamentarios y hay sólo 16 mujeres entre los 188 líderes elegidos en forma directa.

-La violencia contra la mujer causa más muertes y discapacidades en las mujeres entre 15 y 44 años que el cáncer, la malaria, los accidentes de tráfico y la guerra.

-Entre 876 millones de adultos analfabetos, dos tercios son mujeres.

-Una de cada cinco mujeres es víctimas de violación o intento de violación y una en cuatro sufre violencia doméstica.

El Día de la Mujer nos brinda la oportunidad de tomar conciencia de la imperiosa necesidad de un ejercicio constante de la educación y concientización dentro de nuestras comunidades y familias para que tanto mujeres como hombres aprendan el valor de la mujer en la sociedad y promuevan el cambio hacia la igualdad para un mundo más justo.

El futuro humano depende de una visión más femenina del mundo. A.G.

El mundo en que vivimos… en una imagen

Esta es una imagen a la que estamos acostumbrados. No tiene nada de particular. Como cualquier otra foto en la prensa que retrata a los integrantes de alguna cumbre o a los miembros de alguna cúpula en reunión. A simple vista cualquier lectora o lector no encontrará nada anómalo en esta foto. Sin embargo es una imagen llena de peligro.  Retrata a ministros en la jura ante miembros del clérigo para su entrada al nuevo gobierno. ¿Por qué sería peligrosa una imagen tan común y aparentemente prometedora? Por sobre todas las cosas porque nos hemos acostumbrado tanto a ella que no vemos más allá de su lectura superficial.

Cada año se trafican ochocientas mil mujeres en la industria del sexo. Mujeres forzadas o engañadas. Jóvenes y niñas como las hijas, o nietas, o sobrinas o hermanas de estos hombres en la foto. Sólo que vulnerables por la pobreza, la falta de opción o simplemente presas en una cultura donde la educación no es asequible para la mujer ni se supone que lo sea. La policía está involucrada para garantizar el éxito de estos grupos criminales. En muchos casos el gobierno también. Hombres como estos, jurando. No proteger el bienestar de una nación constituida por hombres y mujeres, sino sus propios intereses y la defensa del status quo. Hombres que como D.S. Kahn, Clinton y Berlusconi desde sus altos puestos de visibilidad mundial promueven una imagen que aunque subliminal continúa siendo definitoria de la mujer y el papel que con su silencio o su desparpajo le asignan dentro de la sociedad.

¿Cómo es posible promover la evolución de un mundo más iluminado, si esta es la imagen de él? Su cara es los rostros en esta foto. Ya no nos centremos en el hecho de que no hay en primer plano ningún rostro femenino. Aunque lo hubiera el predominio del significado simbólico de la imagen seria mucho más fuerte y poderoso. Su institucionalización en las retinas de los ojos que la ven a diario en la prensa, en la televisión, en las grandes pantallas de cine se asegura de que la demos por sentado.

En un mundo donde desde los anos 50 hasta el presente, con sesenta años de cambios radicales y magníficos avances en la ciencia, la tecnología, los derechos humanos, etc. la iconografía del poder continúa siendo la misma. Nos dice que el mundo no ha progresado de manera equilibrada. El monumental avance técnico, científico, tecnológico no se ha equiparado al progreso humano en términos de ética, ambición moral, renovación y análisis del progreso espiritual o humano-filosófico. Los estratos sociales y la pobreza demuestran que la moralidad de las instituciones y los organismos donde se cocina el orden o la justicia distribuida entre la población se ha quedado atrás esos sesenta anos. Cientos de anos en realidad, desde cuando comenzaron a establecerse parámetros desiguales y jerárquicos.

Volvamos a mirar esta imagen detenida no solo en el diafragma de la camera y estampada sobre la página, sino también en la psique colectiva de la población mundial. No es una imagen que debamos dar por sentado. Es una imagen que debemos cuestionar y modificar desde nuestro lugar en la familia, la escuela, la oficina, la universidad, el arte y la naturaleza. Tanto mujeres como hombres debemos transformar una imagen que nos devuelve una visión arcaica del mundo, estancada en valores de desigualdad, poder, control. Debemos desde nuestros lugares individuales reemplazarla por una imagen de solidaridad, progreso humano, generosidad, colaboración, igualdad, admiración por el mundo y la naturaleza, unidad. Una imagen más colorida y más sonriente, donde el equilibro del cosmos se espeje en el mundo para un futuro menos gris y menos inmóvil.

Canon e invisibilidad

Las mil omisiones de Babelia (2da parte)

Babelia celebra los mil números, dos décadas de cultura cada sábado en El País. Para ello invita a sus críticos, para que cada uno en su especialidad haga la elección de diez obras fundamentales, editadas en España a partir de 1991. Y luego nos dice: “veinte años que este suplemento ha ido dando las claves de la actualidad literaria y que ahora recogen su esencia en este canon.”

Del griego, canon significa regla norma o modelo. El diccionario de la Real Academia Española 1. Regla o precepto 2. Catálogo o lista. 4. Modelo de características perfectas. Por lo que un canon literario vendría a ser una lista modelo. Obras, como bien dice en el titular del especial 1000, “fundamentales”.

Para que una lista logre representar ese modelo, habría que utilizar un criterio de selección uniformizado. Una regla que contribuya con el objetivo de abarcar, sin limitar, la realidad de la producción literaria dentro de una época, en este caso a partir de 1991, según el canon publicado por Babelia. Asimismo esa regla debería responder a un sistema de recopilación que comience con la selección de sus recopiladores y termine con una primera selección de obras disponibles para su evaluación. Sólo así se llegaría a una lista representativa que alcance un valor y la convierta en canon. Ese sistema simple pero fundamental evitaría cualquier arbitrariedad que pueda desautorizarla.

Las obras aquí recogidas fueron seleccionadas por un total de dieciocho críticos, en quince categorías. Entre dieciocho, apenas tres son mujeres: Rosa Mora para la categoría de novela, Ana Rodríguez Fischer para la de cuento y Victoria Fernández para la de literatura infantil y juvenil (léase sutil estereotipo). De acuerdo con la elección de seleccionadores, Babelia comienza con la limitación de no tener representación de la opinión femenina para doce categorías entre ellas poesía, ciencias, historia, economía o filosofía (léase sutil estereotipo). Si consideramos que la proporción de lectores (incluyendo autores), que leen literatura escrita por autoras es baja, incluso antes de comenzar la selección de obras, Babelia ha pasado por alto la necesidad de una regla de inclusión en los seleccionadores, para llegar a un canon autorizado por su carácter abarcador.

El resultado es elocuente: ¡las obras escogidas por los dieciocho críticos pertenecen a 156 libros de autores y apenas 24 libros de autoras! Es decir, de las obras escogidas como modelo para un canon apenas el 13% han sido escritas por mujeres. Aunque huelgan las palabras, tomar en serio cualquier canon que parte de una selección tan parcial en sus seleccionadores y arbitraria en sus resultados sería ingenuo o en el peor de los casos disparatado. En realidad, las cientos de miles de personas que seguramente saldrán a la calle a comprar los libros de esta lista no son ni lo uno ni lo otro. Simplemente responden al sometimiento del status quo. Sin cuestionamientos, es lo que se les ha dicho durante veinte años. Así debe ser.

A esto se suma otra consideración. ¿No partimos de una arbitrariedad aún mayor, por ser la arbitrariedad generadora, cuando las obras escogidas por las editoriales españolas para su publicación responden a las mismas limitaciones que encontramos en la selección de obras aquí expuestas por Babelia? A lo largo de su trayectoria y su dedicación a la cultura Babelia representa la norma. Una norma que ostensiblemente se apoya en una visión patriarcal. Una visión que repetidamente acepta y promueve la invisibilidad de la mujer y de su papel como artífice de la cultura. Los acepta con su silencio, los promueve con la aparente normalidad en la exigua representación de la mujer en sus páginas, en forma de migajas, de mechada presencia como una guarnición al plato principal.

La construcción de cánones parece tener sólo un propósito, establecer valores impuestos por unos pocos, autonombrados jueces a dictar una norma arbitraria

¿No será que “las claves de la actualidad literaria” que con tanto orgullo Babelia afirma haber dado durante veinte años, son claves de un dominio de la cultura demarcada por límites patriarcales? Para los próximos mil, Babelia haría bien en desbaratar esos límites si pretende de aquí en adelante ser un fiel representante de la Cultura.

 

 

¿Infalibilidad del Papa?

No sólo los hechos recientes ponen en cuestión los poderes divinos históricamente autoatribuidos por la Iglesia, sino exponen la farsa que la Iglesia no ha conseguido esquivar, con sus argumentos inconsecuentes, algunos hasta demenciales.

Para empezar ¿cómo es posible que se sostenga la infalibilidad del Papa, otorgada directamente de la divinidad,  como la piedra angular de la Iglesia y sus dictámenes, si ha quedado claramente expuesta la ocultación por parte del Papa Juan Pablo II de los miles de abusos sexuales del pasado. ¿Significa esto que el Papa de entonces no era infalible? ¿Qué dice esto sobre la credibilidad de la Iglesia? A pesar del escándalo y los documentos testimonio de los hechos, los voceros de la Iglesia siguen negándolo todo, tachando la información de calumnias. Nada nuevo… Es sólo cuestión de indagar en el oscuro pasado de la Iglesia, desde la edad media y los siglos subsiguientes de persecución, muerte y corrupción para constatar que aunque aquellas prácticas mermaron, corre la misma historia de manipulación y el mismo doblez ante los ojos del mundo.

En boca de monseñor Charles Scicluna, el promotor de justicia del Vaticano, ahora leemos que “El Vaticano usará toda la fuerza de la ley para evitar y castigar la ordenación de mujeres”. No recuerdo haber leído una promesa tan categórica, en boca de la iglesia y sus altos enviados ante la prensa, contra los clérigos perpetradores de miles de abusos a niños.

El Vaticano acaba de anunciar el establecimiento de nuevas leyes y entra ellas revela como “un crimen grave, de la misma categoría que el abuso sexual de los niños, la ordenación de mujeres”. “Las mujeres y aquellos obispos que las ordenen serán excomulgados automáticamente”, dice. Me pregunto si la Iglesia adjudica a estos crímenes la misma gravedad de los crímenes de abuso sexual a niños, ¿por qué no se ha excomulgado ipso facto a los miles de sacerdotes pederastas? Estos sacerdotes y/o personal laico que han cometido actos de abuso sexual a niños simplemente son reubicados o trasladados a otras parroquias. O sea continúan trabajando impunemente amparados por la Iglesia, sin sufrir el peso de la ley ni civil ni divina.

Estas posturas que muestran una práctica clara de doble moral por parte de la Iglesia son tan ostensibles como imperdonables. Hay otras preguntas tanto o más serias que también la Iglesia esquiva astutamente. ¿Es la aplicación de la ley y sus castigos diferente para hombres y mujeres? ¿Cómo es posible considerar de la misma gravedad un acto criminal de aberración sexual ante la ley civil, y ponerlo a la altura de una propuesta sanamente progresista: darle a la mujer un lugar en el marco de la autoridad eclesiástica?

“Si a mí me han perseguido, también a vosotros os perseguirán” dice Rouco citando al Señor en las escrituras. Voces de venganza…  ¿y la espiritualidad? Siguen revelándose la ocultación y la misoginia. Disparidades de una forma arbitraria de ver el mundo bajo las lentes gruesas y empañadas del poder patriarcal de la Iglesia.

                                                                                                                                                                                            

Remembrance Sunday… ¿Una celebración?

Multitudes para enlistarse (1914)
Multitudes para enlistarse (1914)

Hoy domingo de noviembre se conmemora en Gran Bretaña a los caídos durante las dos guerras mundiales.

Suenan las bandas marciales, los desfiles muestran los uniformes impecables, almidonados y las gorras y cascos brillantes de regimientos, como salidos de una colección de soldaditos de plomo. Se cantan himnos religiosos, se presentan flores y coronas para honrar a los caídos. La reina de Inglaterra está presente. El festival por los caídos ha comenzado. Este año se conmemoran 90 años. “Recordar a los muertos y agradecer a quienes se sacrifican en servicio de su país”, dicen.

Comienza la ceremonia con una fanfarria de trompetas, se canta Dios salve a la reina, y luego se conmemora a los muertos en Afganistán e Irak, con frases que hablan de coraje extremo, valor supremo. Entran con estandartes en marcha militar mientras el público de pie sigue el ritmo marcial, batiendo palmas y más bien me parece un festival circense. Sobretodo cuando al entrar los soldados de Irak y Afganistán recientemente condecorados, comienzan a tocar los violines para que desfilen las mujeres que han quedado, sin hijos, sin maridos, sin hermanos. Bajan las escaleras como zombis, resignadas a la inevitabilidad de la realidad militar, asumiéndola con una normalidad aplastante.

 

Parecen más bien una broma de mal gusto en compañía de los números que van desde corales hasta canciones de jazz y semi opereta.

El clérigo ora con la llegada de los regimientos: “Que sirvan con coraje y se enfrenten a lo que se les presente con disciplina y lealtad para servir a la justicia, la libertad y la paz…” “Sin pedir nada a cambio, sino servir tu voluntad, señor, a través de Jesucristo”.

Sigue la broma y me remonta a la edad media. Me pasma la normalidad con que se perpetúan los mismos conceptos militaristas de honor, sacrificio, patria, que enviaron a la muerte a millones en el siglo que acabamos de pasar, aunque sea sólo cronológicamente…

 

Harry Patch
Harry Patch

Por otro lado, otra realidad se muestra con el programa The Last Tommy (El último Tommy) cuyo título deriva de la designación genérica que los soldados recibieron durante la I Guerra Mundial y que no deja de ser inverosímilmente irónico: la masificación del soldado raso británico, que murió por millones durante las dos guerras mundiales. Los autómatas de la maquinaria bélica que sigue en movimiento cada vez más poderosa.

 

A los 107 años, Harry Patch, sale al corredor del hogar de ancianos con su andador, otra vez con música de violines y las medallas colgando de la chaqueta como colgajos de su propia piel. Uno de los Tommies sobrevivientes este año con 110 años cumplidos. El circo debe continuar, aunque Harry nos recuerda la futilidad y el horror de la guerra. El vocabulario de la época, resucitado en el documental: superpoder, imperio británico, supremacía. se sigue usando hoy y junto a las celebraciones se reafirma en el inconciente colectivo. Presentar los respetos a los muertos es la honorable disculpa para promover una cultura bélica como parte de la normalidad de la vida, algo que celebrar o enaltecer. Y nunca olvidar que al final del viaje bélico hay una película o una historia emotiva que contar y, más que nada, una fanfarria.

La idealización de la guerra como un evento romántico mientras la iglesia no sólo está presente, como d´habitude, sino que celebra junto con los ejércitos…

 

Harry Patch nos recuerda: “Era el enemigo…pero para ellos también éramos el enemigo, ¿verdad? No creo en la guerra, sino en resolver los conflictos sobre la mesa de negociación.”

20 millones murieron en la Gran Guerra en apenas cuatro años. Muchos de los que regresaron heridos recibieron medallas por su coraje. ¿No es parte del trabajo caer en combate? ¿No merecen una condecoración los millones que murieron y allí quedaron tirados en las trincheras?

 

Harry recuerda: “Había unos perros peleándose por una galleta. Luchando por su supervivencia. Y pensé: No somos perros. Somos dos países “civilizados”, avanzados, Alemania  e Inglaterra combatiendo, matándose unos a otros. Y los soldados luchamos por nuestra supervivencia en el barro…¿Para qué? ¿Por unos centavos?”.

 

Algunos Tommies se alistaban por la aventura, a veces por unas vacaciones que sólo el ejército podía ofrecerles. Muchos no cumplían con las condiciones de reclutamiento por su estatura y su estado de desnutrición. Sus razones eran escapar a la pobreza y así mismo eran aceptados. El honor y las medallas parecen fundirse en una masa de metal informe.

 

Harry Patch perdió a sus tres amigos con los que compartió las trincheras, el frío, el cansancio, los piojos, el miedo, la metralla, el gas y la muerte.

“Ése es mi Remembrance Day”, dice.  “El día en que perdí en Passiondale a mis tres amigos”. 12.000 lápidas de Tommies muertos en Passiondale. 8.000 desconocidos bajo blancas lápidas en blanco. 35.000 nombres inscriptos de cuerpos de soldados que nunca se encontraron. 325.000 muertos en Passendale, una batalla que no tuvo consecuencias de “victoria”.

 

Nos queda el legado de Harry Patch: “He intentado olvidar, pero desentierran el recuerdo de la guerra todo el tiempo”.

 

Harry se rinde a la memoria que le imponen y se deja llevar para encontrarse por primera vez con un soldado enemigo. Charles Kuentz revela que fue reclutado al ejército alemán en Alsacia y no tuvo opción. “Desafortunadamente, tuve que luchar contra los ingleses”.

“Sácanos una foto”, dice Harry al camarógrafo. Harry y Charles se dan la mano mirándose a los ojos, y asusta pensar que estos hombres de más de un siglo nunca hubieran querido hacer otra cosa…

 

Alejandra Guibert 

 

 

            gran-guerra-lapidas