29/04/1936 – 25/09/1972
Una poeta que lucha por conquistar el desconcierto a través de la expresión poética. Con apenas 19 años, la autora ofrece una visión con conciencia clara de su mundo, y perfila los símbolos básicos y los temas de su poesía. El miedo al paso del tiempo, el miedo como un dolor casi físico que todo lo tiñe de una angustia incontrolable. Los recuerdos de infancia, de años idílicos y seguros, que no consiguen vencer el miedo para seguir adelante.
Alejandra Pizarnik nace en Buenos Aires en una familia de inmigrantes rusos judíos que llega a la Argentina, luego de haberse establecido un tiempo en París. La familia se establece en una espaciosa casa en Avellaneda y se dedica a la venta de joyas. Según su padre, Alejandra tiene una infancia bastante liberal, aunque con signos de una fragilidad que comienza a revelarse a través del asma y la tartamudez. En 1954 Pizarnik termina la escuela secundaria e ingresa en la Universidad de Buenos Aires para estudiar filosofía y letras. Al mismo tiempo comienza a aflorar una vocación literaria y un interés por el periodismo que termina por abandonar. En cambio se interesa por otras expresiones que la seducen más como la pintura, que más tarde estudiará con Juan Batlle Planas. Su padre Elías cubre los gastos de la publicación de su primer libro, La última inocencia (1956), e incluso paga por los honorarios del psicoanalista que intenta ayudarla a resolver su “desorden emocional”. De hecho, ni la pintura ni la poesía resultan ser una terapia suficientemente efectiva. En cambio, Pizarnik intenta silenciarlos con el uso de anfetaminas. También alivia el dolor con analgésicos y utiliza con frecuencia somníferos para escapar del insomnio.
Pizarnki tiene una aversión profunda a la política, por el hecho de que su familia en Europa ha sido sucesivamente aniquilada por el fascismo y el estalinismo. Dentro del panorama surrealista, hay dos escritores que coinciden con su visión poética: Enrique Molina y Olga Orozco. Con esta última tendría una profunda relación de amistad y se convertiría en su confidenteEntre 1960 y 1964, Pizarnik vive en París donde trabaja para la revista Cuadernos y algunas editoriales francesas. Publica poemas y críticas en varios diarios, traduce a Antonin Artaud, Henri Michaux, Aimé Cesairé, e Yves Bonnefoy, y estudia historia de la religión y literatura francesa en la Sorbona.
Ensimismada, el tema de la muerte la rodea e intenta descifrarla en Árbol de Diana (1962) y Los trabajos y las noches (1965), que publica al regresar a Buenos Aires. Cuando en 1966 retoma las páginas de su diario, describe su llegada a los treinta años, sin saber aún nada de la existencia. Mediante el simbolismo de Extracción de la piedra de locura (1968), el dolor y la impotencia configuran el entramado poético, a través de la constatación de la falta de fe en su propia imaginación creadora.Sólo con la misma frustración y melancolía es posible estudiar en profundidad libros como Nombres y figuras (1969), La condesa sangrienta (1971) y El infierno musical (1971). Ya casi se puede vislumbrar un propósito testamentario. En 1969 recibe una beca de la Guggenheim, y en 1971 una de la Fullbright. El 25 de septiembre de 1972, mientras pasa un fin de semana fuera de la clínica siquiátrica donde está internada, Pizarnik muere de una sobredosis intencional de seconal.
Extractos de sus diarios:
“Cada poema ha sido escrito desde una total abolición (o mejor: desaparición) del mundo con sus ríos, con sus calles, con sus gentes”. A.P.
“Lo infantil tiende a morir ahora pero no por ello entro en la adultez definitiva. El miedo es demasiado fuerte sin duda”. A.P.
“Me miro en el espejo y parezco una adolescente. Muchas penas me serían ahorradas si aceptara la verdad”. A.P.



20/12/1865 – 27/04/1953
Rami G. Khouri nos habla, en El País del sábado 10 de marzo, 
El mundo moderno sin duda es una industria, con el peligro de ingerirse a sí mismo como producto bruto, al retroalimentarse de sí mismo hasta el último metro de tierra, de bosque, de intersticio, de huecos que llenar con las toneladas de desperdicios imparables e inagotables, y finalmente hasta el último pedazo de carne, el último hueso, cuando la industria del mundo ya no pueda producir más nada con su propia hoguera de consumo o reciclaje. ¿La desintegración del mundo árabe? No. Del mundo.

Con la creación del Foundation for Integrated Health que aboga, promueve e informa sobre la medicina alternativa, Carlos se ha adjudicado algunos enemigos que lo llaman de romántico, desinformado, peligroso, además de lobbista. Según los doctores que lo atacan, la medicina alternativa no responde a los métodos científicos oficiales del NHS. “Esto es peligroso”, dicen. ¿Y no es peligroso el monopolio y el control de la industria farmacéutica con su presión institucionalizada sobre la medicina oficial? Llaman al uso de medicamentos homeopáticos “placebos” cuando la homeopatía es una disciplina probadamente eficiente, incluso en casos en que la medicina “tradicional” fracasa.

Para facilitar la lectura de artículos… 









Se intenta ocultar otra serie de informes…los gobiernos hacen la vista gorda…una vez más.

05/11/1952
Ahora me dicen que no está claro dónde se dejan los comentarios sobre los artículos en particular.